¿Aprender a leer? ¿Para qué?

¿Aprender a leer? ¿Para qué?

Al terminar el Primer Grado Sebastián ya sabía leer ya que en la escuela lo motivaron mucho a aprender.  Cuando salía a pasear con sus padres, leía cuanto cartel encontraba por las calles; todos estaban muy orgullosos.  Hoy en día a Sebastián no le gusta leer.

¿Qué pasó con esa primera motivación? ¿Por qué, si los niños aprenden con tanto esfuerzo y entusiasmo a leer, luego ya no quieren hacerlo?

Los padres pueden cultivar el hábito de la lectura en sus niños desde temprana edad con diferentes técnicas para enseñar a leer.  Los bebés, con el apoyo de un adulto pueden ir viendo los dibujos de los libros.  Primero el adulto lo ayuda a pasar página por página y poco a poco él solo lo irá haciendo.

Una buena costumbre es leerles a nuestros hijos un cuento o una historia antes de dormir; más adelante ellos adquirirán el hábito de leer solos antes de acostarse.

Visitar una buena librería de vez en cuando es un excelente camino para que los niños vayan aprendiendo poco a poco a elegir sus libros y de esta manera puedan leer historias que los satisfagan. Algunos se inclinarán por los cuentos, historias y novelas, mientras que otros por los libros con temas informativos o recreativos como libros de magia, de inventos, de animales, etc.

En la biblioteca de nuestro colegio los libros se encuentran al alcance de todos los niños.  Ellos pueden manipularlos y elegir con libertad la lectura de su preferencia.  Los más pequeños cuentan con un espacio especial que  favorece el encuentro entre el alumno y el libro para practicar su lectura.

Jamás es tarde para iniciarse en este hermoso hábito de la lectura. Los niños que leen amplían su vocabulario activo, tienen muy buena ortografía y gran facilidad para redactar.  Además son muy creativos, críticos y analizadores e incrementan su disposición para conversar, emitir juicios y  opiniones.

Recuerden lo siguiente:

  • Los padres deben leerles en voz alta a cualquier edad.
  • Es importante proporcionar confianza al niño y animarlo a leer en voz alta.
  • Mientras el adulto lee una historia y el niño escucha, el televisor debe estar apagado.
  • Los niños a partir de los 8 años deberían leer un mínimo de 20 – 30 minutos por día.
  • El desarrollo de más fluidez, velocidad y precisión, proporcionará un mejoramiento considerable de su nivel de comprensión.

 

Leer bien es la base de todo aprendizaje.  Los niños que no saben leer bien, no saben aprender.

 

Lic. Teresa Salas de Sertzen – Directora Nacional

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