Taller de Ben Walden para los colegios LAHC

Mi nombre es Alessandro Mendoza, estoy en 11.°B y quería contar que, unirme a este taller fue una de las elecciones de las que nunca me arrepentiré. Este taller de liderazgo con el actor Ben Walden, me dieron un gran y grato mensaje: “una persona tiene que concentrarse en mayor parte en lo que es su pasión”.

Yo todavía no la encuentro, es complejo, y más al haber escuchado y ver tan motivado a Ben por hacer lo que él ha vuelto su trabajo. Ahora las ganas de encontrar lo que me apasiona se incrementaron de manera exorbitante.

Los alumnos elegidos por los colegios nos llegamos a llevar muy bien. Estuvimos alejados de la sociedad a la cual estamos muy habituados y esto hizo mayor la confianza entre todos. La primera actividad, fue la de hacer un círculo y el propósito era dar un mensaje positivo a cualquier otra persona; una práctica de humildad, que era uno de mis propósitos y que logré al salir del taller. Ben hizo un ejemplo al elegirme y decirme los aspectos positivos que encontraba en mí, en ese momento nadie sabía nada del otro, y esto me incitó a ser el siguiente. Me levanté seis o siete veces. No podía parar de decir aspectos positivos de mis compañeros y de los chicos que no conocía, que solo había visto a lo lejos, y ahora al escribir estas líneas me doy cuenta que todos ellos terminaron siendo mis amigos. Lo mejor fue que esta actividad se repitió al final del taller; y me marcó debido a que fue la mejor manera en la que podía ser mucho más agradecido y humilde.

Otra de las experiencias que me marcaron fue la de la fogata nocturna, sentía el calor de las llamas y de todas las personas a mi alrededor; más al decir mi debilidad principal, eso que quiero derribar todavía, todos mis sentidos se pausaron e hice escuchar un simple conjunto de sonidos que tanto he querido desaparecer. Esta, fue la última actividad del primer día, la que nos hizo acumular demasiada información, haciéndonos finalmente dudar de nosotros mismos: si de verdad éramos lo que queríamos ser.
La última noche, tuvimos un momento de reflexión donde recibimos cartas de nuestros seres queridos, con mensajes acerca de la importancia de ser líderes. Me sentí muy contento de recibirlos y de recordar todo lo que había aprendido: la forma de pararme, el tono de voz, la mirada al hablar a un grupo de personas y de las formas en que un líder se puede desarrollar.

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