Yo te respeto. ¿Tú me respetas? Hablemos de respeto

 

Yo te respeto. ¿Tú me respetas?

Hablemos de respeto

 

El respeto es una actitud que implica considerarse a sí mismo, a los demás y al mundo que nos rodea con estimación y valía. Sin embargo, en los últimos tiempos vemos con asombro en los medios que muchos personajes públicos se tratan de manera descortés, perdiendo la compostura. También somos testigos de actitudes de burla y desprecio mutuo en programas y series que ven niños y jóvenes a diario. Podría parecer que el respeto está “pasado de moda”.

 

Hay que entender que el mensaje que proyecta una persona que trata mal a los otros no es otra cosa que falta de respeto por sí mismo. Esto es lo que el psicoterapeuta canadiense Nathaniel Branden quiso decir cuando señalaba: “Hay abrumadora evidencia de que cuanto más elevado sea el nivel de autoestima de una persona, mayores probabilidades tendrá de tratar a los demás con respeto, amabilidad y generosidad.”

 

La autoestima es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo, refleja la valoración que cada uno hace de su habilidad para enfrentar los retos de la vida y de su derecho a ser feliz (respetar y defender sus intereses y necesidades). Respetarse a sí mismo significa defenderse de los abusos de cualquier persona que sobrepase sus derechos. Al mismo tiempo, respetar la dignidad de los otros te describe como una persona segura de ti misma y “más humana”. Algunas personas con baja autoestima, tienden a tratar mal a los demás, aparentando sentirse superiores, pero en realidad el mensaje subyacente que transmiten es que carecen de una adecuada autoestima y quieren demostrar lo contrario.

 

Es importante resaltar que respeto incluye cumplir las reglas de la familia, de la escuela, de la sociedad y nos permite tener una vida ordenada. Mostramos respeto cuando hablamos y actuamos con cortesía, cuando usamos las “palabras mágicas” (buenos días, por favor, gracias, perdón). La gente se siente apreciada cuando es tratada con respeto y esta actitud se repetirá en espejo, produciéndose una cadena de amabilidad que definitivamente hace más fácil la coexistencia. Nunca debemos olvidar que el respeto y la amabilidad cuentan porque dicen mucho de nuestra educación.

 

Inculquemos el respeto en nuestros hijos. Y comencemos respetándolos a ellos.

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Gloria E. Gurmendi, C.Ps.P 625

Psychologist Coordinator

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